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Lo
que nos anima es la Espiritualidad de la Cruz, inspirada
por el Espíritu Santo a nuestra fundadora, la Venerable
Sierva de Dios, Concepción Cabrera de Armida.
Consiste
primordialmente en:
- Vivir
a plenitud nuestro sacerdocio común, recibido en el
Bautismo.
- Transformándonos
progresivamente en Jesucristo, como Sacerdote Eterno,
pero también como Víctima agradable al Padre
- Esto
significa ofrecer a Jesús y toda nuestra vida con Él,
para gloria del Padre y la salvación de los hombres.
- Con
un énfasis especial en la búsqueda de la santificación
de los sacerdotes ministeriales.
Esto
se logra bajo la acción del Espíritu Santo y en unión
estrecha con María.
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